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Opinión de la Reforma Laboral

Qu&eacute, difícil es decantarse, positiva o negativamente, a la hora de opinar acerca de la «famosa reforma laboral» aprobada por el Gobierno, y en fase de análisis en nuestro Congreso. ¡Huelga General!. ¿Servir&aacute, para algo esta reforma?, ¿crear&aacute, a largo plazo empleo?, o por contra… ¿ser&aacute, una «máquina de destrucción total»?. Ojal&aacute, tuviéramos una «bola de cristal» que nos respondiera. Cualquier opinión, es respetable: nada es acertado, o equivocado plenamente. Pero tenemos que opinar, aunque nos equivoquemos.

En Legorburo Consultores, nos encontramos día a día con el drama de las empresas en crisis: debemos reestructurarlas, reflotarlas, salvarlas… y en un tiempo «record». Asistimos, en muchas ocasiones, a graves destrucciones de empleo: ERES parciales o totales, despidos objetivos, liquidaciones de ramas de actividad… Somos Economistas Forenses, y todas estas cosas las vivimos, y las sufrimos. Muchas veces nos preguntamos: «¿qu&eacute, es mejor : que cierre toda una empresa, con la pérdida de toda su plantilla, o que se adopten «males menores», a costa de salvar el proyecto».

El caso es que, hasta la Reforma Laboral, la rigidez del mercado laboral español era imponente. Esto provocaba que empresas, claramente deficitarias en su explotación, siguieran y siguieran durante años perdiendo valor económico, con tal de no acometer una política necesaria de despidos: Era tan sumamente «caro» (incluso impagable) el despedir, que por no hacerlo, se acaba irremediablemente en un Concurso de Acreedores, y en una posterior Liquidación. Como sabemos, la Liquidación de una empresa equivale a un «100% de despidos». ¿No hubiera sido mejor poder reducir un porcentaje racional de la plantilla, cuando el volumen de ventas había disminuido, radicalmente, durante 4 ejercicios consecutivos en una empresa familiar?. No est&aacute, nada claro.

Hay un símil o imagen bastante gráfico de la reforma laboral, que podría sernos útil: La empresa es un «vaso». Este vaso, puede llenarse de «hormigón» (mercado laboral rígido), o de «gravilla» (mercado laboral flexible). El empleo, es el agua. Si el vaso, lo llenamos de «hormigón», la poca o mucha agua (empleo) que queramos introducir en el vaso, se derrama por los bordes, hacia fuera, cae toda fuera del vaso: es decir, no se genera empleo. Por contra: si el vaso est&aacute, lleno de «grava» (mercado laboral flexible), cualquier «gota de agua» que se eche dentro, por pequeña que sea, se introduce en el vaso, se aprovecha.

¿Qu&eacute, ocurre cuando se aprueba la Reforma Laboral?: pues que el «vaso» estaba tan sumamente lleno de «hormigón», que cualquier empresa en crisis (incluso no tan en crisis), aprovecha para vaciar de agua el «vaso»: por tanto, vacía la empresa de cualquier excedente de personal , y de empleados «caros», con el objeto de luego volver a llenar el mismo, pero de forma más eficiente, y si realmente le hace falta . En nuestra opinión, esto es lo que est&aacute, provocando ese crecimiento tan exponencial, tan «galopante», del nivel de desempleo, en los meses posteriores a la Reforma.

Pero… no podemos negarnos a tener algo de optimismo: no podemos negarnos a pensar que, una vez «vaciado parte del vaso, vuelva a llenarse». Es decir: en un entorno laboral más flexible, el empresario se animar&aacute, a volver a contratar. Es más, necesitar&aacute, tener que volver a contratar. Creemos que no sólo se absorber&aacute, el desempleo generado en los primeros meses posteriores a la reforma, sino que el «neto resultante» de empleo ser&aacute, POSITIVO. Pero, naturalmente, esto solo es una opinión, y no reduce, ni anula, ni mucho menos, el inmenso dolor que tantos trabajadores sufren y sufrirán por haber engrosado nuevamente las listas de desempleo.

No somos inocentes, ni pensamos que este camino de «reformas» (en general) vaya a ser un «camino de rosas». Ni mucho menos: en unas se acertará, en otra se errar&aacute, gravemente. Pero creemos que el balance final ser&aacute, positivo. O al menos lo esperamos… Si no es así: estamos «apañados». Somos positivos: vamos todos a luchar.

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